Categoría: Afilador de lenguas

21 febrero, 2019

Teatro memorable

Aquí nuestras recomendaciones (actualizadas el 08 de julio del 2019) de obras que te llaman a la butaca. Están publicadas en orden de urgencia (aparecen antes las que cerrarán temporada pronto).

[Si das click en el nombre de la obra, te redirigiremos a donde puedes ver más información y/o comprar boletos en línea.]

Tal vez mañana sea un día cualquiera:

Tal vez 2

“Tal vez mañana sea un día cualquiera” es una obra que le da vueltas al tema de la verdad en la justicia. Si la van a ver –que deberían– sabrán a lo que nos referimos.

No les habíamos dicho porque nos fuimos de viaje de investigación. Perdón. La verdad tampoco habíamos tocado el tema porque eso de las desapariciones nos tocó muy cerca, hace muy poco. Y la obra es sal en la herida, pero sal del Himalaya. Dolor de excelente calidad, con algo de acidez humorística que lastima y mejora el sabor, a la vez.

Ahora tenemos que gritar: ¡corran a verla!

El texto, escrito entre Alejandro Ricaño y Luis Eduardo Yee es profundo y, a la vez, conversacional. Rara vez se ve un texto con Ricaño tras él que no avance porque lo empuja un narrador, sino por las conversaciones entre los personajes. Ésas empujan la búsqueda.

La puesta en escena es lo mejor de todo. Ricaño sigue explorando las posibilidades que un escenario giratorio puede ofrecer (“Bye Bye Bird” fue un buen ejercicio previo) y los actores (Sara Pinet, Luis Eduardo Yee, Horacio Trujillo, Paula Watson y David Calderón) nos tienen debatiendo a Buñuelos y a nosotros sobre quién prestó su cuerpo mejor al personaje que le tocaba. Quizás se deba a que algo de cinematográfica tiene esta manera de entrarle al teatro. Pero no sólo toca el cine, también apunta a cómo se construye la verdad en otros medios y en otras voces. Cuestiona a quién le creemos su verdad y cómo la construimos.

Les quedan 5 funciones nada más para investigar junto con Emma dónde está Nico y todo lo que se encuentra en el camino de sus preguntas.

[Termina el domingo 14 de julio. Funciones los viernes a las 20:30, sábado a las 17:30 y 19:30, domingo a las 18:15. Boletos en Ticketmaster o en taquilla.]

Hermanas:

HERMANAS

Si algo sabe escribir extraordinariamente Pascal Rambert es el reclamo. Y miren que entre hermanxs, suele haber muchos reclamos guardados. De ahí que “Hermanas” merezca nuestros oídos y mirada.

No hemos visto esta obra (por estar fuera del país) pero estamos felices porque acaban de extender temporada (hasta el 30 de julio) y podremos ir pronto.

La dirección de Hugo Arrevillaga debe dar en el blanco, como lo hizo con “Clausura del amor”, del mismo autor. Para esta obra vuelve a trabajar con Arcelia Ramírez (que es un prodigio en escena) y con Fernanda Castillo (a quien tenemos mucha curiosidad de ver en escena).

[Termina el 09 de julio; Teatro Milán. Martes a las 20:45 hrs.]

Enamorarse de un incendio:

Enamorarse de un incendio

Dicen que la intención de Eduardo Pavéz Goye con “Enamorarse de un incendio” fue generar una reescritura de Romeo y Julieta.

Si con eso se refieren a generar una obra que pretende hablar sobre el amor pero acaba tocando muchos otros temas que resultan más importantes, están en lo cierto.

Es más, si alguien cree que Romeo y Julieta es una gran historia de amor, necesita ir a ver “Enamorarse de un incendio” y hacerse las preguntas que los personajes de ésta última plantean. Aún mejor, le vendría bien ver la multiplicidad del amor en las historias que representan sobre del escenario. Eso sería reto y razón suficiente para ir a ver esta obra.

Ya si el espectador quiere ponerse más sofisticado, puede apreciar las elecciones más sutiles y acertadas de esta puesta, como: en qué momento cortan cada historia y por qué, o cuál es la relación entre las historias. Puede analizar cómo los encuadres de las cámaras replican los de una telenovela (y cómo afecta eso la percepción de la escena), mientras que observar el escenario completo modifica la percepción de lo que pasa.

El espectador puede también “fumarse” un poco más y analizar que hay, por lo menos, 3 niveles operando al mismo tiempo en esta obra aparentemente sencilla y “romántica”: el nivel de los guionistas y actores que discuten sobre cómo sería posible generar una historia del amor; los “cuentos cortos” escénicos que ocurren en un plano de realidad distinto al de los personajes iniciales (y puede el espectador preguntarse qué relación guardan con ellos y sus preguntas).

El espectador más clavado puede anular todo aburrimiento con un tercer nivel de análisis: cómo cambia el medio las historias, a qué decide él ponerle atención y cómo acepta que los actores fluctúen magistralmente entre subjetividades. Sobre todo Itari Marta que se lleva la obra con un rango performativo amplísimo, de transiciones camaleónicas cuasi instantáneas y sorprendentes. Aunque tampoco es que Luis Miguel Lombana, Hamlet Ramírez y Verónica Merchant se queden cortos. Todos son una buena compañía.

Seas un espectador muy analítico o uno que quiere pasar un buen rato y presenciar unas cuantas historias interesantes sobre el concepto más trillado y misterioso del mundo (el “amor”), ésta puede ser una obra para ti. Ya nos contarás tus impresiones.

Por lo pronto, aplausos a Eduardo Pavez Goye y al Foro Shakespeare que tomaron un riesgo tan bien calibrado en circunstancias aparentemente adversas.

(Pssst: Gracias PinPoint por la invitación. Esta vez sí aplaudimos de pie.)

[Termina el 28 de agosto; Teatro Julio Castillo. Miércoles a las 20:45 hrs.]

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Publicado por:
María José de Tal