Categoría: Afilador de lenguas

13 julio, 2016

Carta de amor al teatro: Manifiesto performático de Verbo mata carita

En Verbo mata carita nos inspiramos constantemente en la sabiduría del mundo del teatro para desarrollar herramientas y nutrir el aprendizaje de nuestros talleres para ser encantador en público. Es por eso que solicité a Frida Robles, artista del texto, una carta de amor al estilo de los escribanos de Santo Domingo, dirigida al teatro mismo. Ella usó la metonimia de dirigirla al espacio que posibilita que el teatro ocurra (el escenario). El resultado nos gustó tanto que quiero compartirla con nuestra comunidad como un manifiesto de amor por el teatro.

 

Aquí la la carta transcrita.

 

07 de julio de 2016, Ciudad de México

 

Al querido escenario:

¿Cómo escribirte una carta a ti? Tú que sabes la materialidad de la desnudez. ¿Cómo proclamar mi amor hacia ti cuando no eres más que las posibilidades de mis yoes? ¿Qué escribirte a ti, dueño del lenguaje? Lo que puedo hacer es platicarte mi historia contigo, compartir mis reflexiones en torno a ti. Compartirme contigo, como ya lo he hecho en tu espacio. Tú eres sinónimo de transformación, aquella transformación que permite que yo o cualquier otra persona se convierta en muchos otros personajes y que los mismos personajes puedan, a su vez, generar nuevas relaciones entre ellos y entres otras personas. La posibilidad de ti, de tu potencia, es la posibilidad de construcción. El mundo se desenvuelve gracias a un cuento y este cuento sucede gracias a ti.

Tu magnificencia radica en construir siempre en relación con el otro. Tú permites la contigüidad y la afección de esa contigüidad. El uno al lado del otro. ¿Qué sucederá después? Nos preguntamos los espectadores, nos preguntamos los actores. Todos estamos aquí, están las luces, las posiciones, los diálogos. El otro es detonante de mi narrativa. Y es la narrativa y los dispositivos teatrales los que dirigen mi atención.

Claro que tú, escenario, no sólo existes en un espacio confinado y con telones de frente. La vida es un escenario, tú estás en todas partes y eres tan mañoso, tan inteligente, que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de tu influjo. Se nos olvida que también tú, como [la] vida misma, nos permites escoger el vestuario y la dirección de las luces. Nosotros también decidimos a quién desterrar de la luz escénica para dejarla en la penumbra.

Cuando te entiendo a ti como parte de mi vida, como la única constante, entonces me pongo a pensar en mis posiciones, en mis decisiones y mis imaginaciones. Eres el antídoto de aquellos momentos en que se me olvida lo flexible de la vida, en que empiezo a pensar que la vida es seria y que yo soy una.

Te agradezco por siempre estar ahí, aunque yo no siempre me dé cuenta.

Contigo me di cuenta de la belleza de la vida, de su carácter teatral, y caí perdidamente enamorada; de ti, de la vida y de mí misma. Fue gracias a ti que entendí la libertad y aquella capacidad de reinventarme todo el cuerpo, de hacer mi cuerpo para otro y descubrir cómo éste se expande. Hay posibilidades que no sabía que existían dentro de mi yo que se manifiestan cuando me dispongo al otro. En ese momento también la idea del yo se difumina y se vuelve trasladable a cualquier clase de escenario. Múltiples yoes que, adémas, construyen relaciones entre ellos.

Pero también ten clemencia, querido escenario. Tu exigencia de variedad a la que me tienes sometida también pueda ser tan generosa y permitirme espacio de remanso.

Gracias por dejarme explorar. Por permitirme encontrar al personaje adecuado,

 

María José

 

Esta carta fue escrita como parte de un proyecto performativo en el que la artista del texto Frida Robles [https://fridarobles.wordpress.com/] escribió cartas de amor gratuitas en la plaza de Santo Domingo, en la Ciudad de México.
Les compartimos un fragmento del encuentro con ella.

 

 

Aquí la carta completa en foto:

CARTA COMPLETA


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Publicado por:
María José de Tal